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* Los Líderes de Mayor Influencia del sur de Florida
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Y ahora...¿Cómo viviremos?Por Colson, Charles y Nancy Pearcey. Miami: Editorial Unilit, 1999. 492 páginas. La guerra espiritual se pelea en muchas frentes: las tentaciones, dudas y temores que Satanás siembra en nosotros, ataques contra nuestra salud o contra nuestra reputación, o en los conflictos interpersonales dentro de la iglesia. Otro punto de confrontación es entre la fe cristiana y la cultura que nos rodea: las ideas, los valores y prácticas que la gente adopta, asume y defiende, que a menudo no corresponden con las enseñanzas bíblicas. Mientras no sintamos presiones por diferencias entre la cultura reinante y lo que creemos y hacemos, podemos hacer caso omiso a esta área de conflicto. Si a nuestro juicio nuestros vecinos viven "cristianamente" y no se oponen a que practiquemos nuestra religión, no nos sentimos amenazados. Posiblemente fuera esto el caso durante un buen período de la historia de los Estados Unidos, pero el clima ha cambiado muchísimo en los últimos 50 años. Más y más los cristianos en ese país se sienten criticados y rechazados por la cultura, y la brecha entre los valores bíblicos y los populares se ensancha más cada día. Quizás por esta razón, el tema de la cosmovisión ha salido como uno de los más importantes en el pensamiento cristiano norteamericano en la actualidad. La cosmovisión es un término que se usa para describir las ideas fundamentales que la gente tiene acerca de la realidad, que dan sentido, organización y una base para asignar valor a todo lo que se observa en el mundo y que sirven para guiar las vidas a aquellos que las poseen (mi definición). La fuente de información de mayor influencia sobre estas ideas para el cristiano debe ser la Biblia. El mundo no-creyente tiene sus propias convicciones derivadas de distintas fuentes. Colson y Pearcey en su libro Y ahora... ¿Cómo viviremos? argumentan que nosotros los cristianos tenemos el deber no sólo de preocuparnos de la fe personal y la salvación del alma, sino también de ser agentes de transformación–de redención–de nuestras culturas. Dios expresa su gracia tanto en la gracia salvadora, que beneficia a los creyentes y que bien conocemos, como en la gracia común o "generalizada" que es su obra para preservar su creación de los efectos de la caída para el beneficio de todos los hombres. "Como agentes de la gracia generalizada de Dios", escriben, "tenemos el llamado a ayudar y renovar su creación, a sostener y apoyar las instituciones de la familia y la sociedad, a procurar la ciencia y la erudición, a crear obras de belleza, a sanar y ayudar a los que están sufriendo los resultados de la caída" (p. 10). Para ser efectivos en esta tarea, dicen, "es necesario que entendamos las grandes ideas que están compitiendo para ganar las mentes y corazones de la gente" porque "lo que informa la mente, enciende la imaginación, mueve el corazón y da forma a una cultura son las ideas grandes" (p.27). El entender y vivir los valores y principios de nuestra fe es bueno, pero los autores señalan que sin también conocer y poder ofrecer alternativas bíblicas a estas "ideas grandes" que controlan la sociedad y la historia, seremos inefectivos en ganar el mundo por Cristo y cumplir el propósito de Dios de redimir la sociedad. El cristianismo es una cosmovisión completa, racionalmente defensible y que corresponde a la realidad–es decir, que funciona. Los autores argumentan que entre las varias cosmovisiones que se encuentran en el mundo actual, el cristianismo es la única que ofrece una respuesta válida y completa a las preguntas fundamentales de la vida. Colson y Pearcey señalan tres preguntas fundamentales que toda cosmovisión pretende contestar, las cuales corresponden a la creación, la caída y la redención: ¿De dónde vinimos, y quiénes somos? ¿Qué ha pasado con el mundo, para que esté así de malo? ¿Qué podemos hacer para solucionarlo? El libro está organizado alrededor de estos temas. Analiza las ideas que promueve el mundo respecto a estas preguntas, explorando sus orígenes, evidencias actuales de su influencia, y sus consecuencias mediante historias reales y numerosas citas. En la última sección del libro, los autores tratan específicamente con la pregunta, ¿cómo podemos contribuir a la redención de nuestra sociedad? La Comisión Cultural de llenar y someter la tierra, desarrollando más la potencial que Dios le dio, está todavía vigente. Va mucho más allá de lo puramente religioso. "Debemos hacer que ‘todas las cosas’ estén bajo el señorío de Cristo, en el hogar y en la escuela, en el taller y en el salón donde se reúne el directorio de la empresa, en la pantalla de cine y en el escenario de conciertos, en el consejo municipal y en la cámara legislativa" (p. 269). Vuelven a examinar varias áreas de la cultura, tales como la educación, la familia y la sexualidad, la justicia, el trabajo,la ciencia, la música y más, ofreciendo una perspectiva cristiana bíblica y haciendo sugerencias de cómo podemos promover esta perspectiva en términos prácticos. Este libro amplía mucho la visión de qué significa servir a Dios. Nuestra obediencia a la Gran Comisión es esencial, pues la gente necesita ser ganada para Cristo y discipulada hasta llegar a ser sus fieles seguidores. Pero una parte igualmente indispensable de seguir a Cristo es buscar someter a todo a nuestro Salvador: no sólo los hombres, sino también la cultura. En lugar de escondernos en nuestras iglesias como una comunidad redimida y separada del mundo, debemos buscar hacer una diferencia en el mundo en que vivimos, participando en él según el llamado y las oportunidades que Dios nos da a cada uno. Colson y Pearcey escriben desde una perspectiva norteamericana, y aunque sí emplean varias ilustraciones latinoamericanas, hay muchas más sacadas del contexto norteamericano, algunas de ellas posiblemente desconocidas para una audiencia latina. Sin embargo, las mismas corrientes de pensamiento presentes en los EEUU se hallan en cierto grado en todos nuestros países, y es innegable que la influencia norteamericana en nuestras culturas es significativa. El lector deberá determinar hasta qué punto las cosmovisiones no-cristianas que identifican están influyendo en su propia cultura. Ciertas sugerencias que hacen los autores tal vez no sean directamente aplicables en su situación, pero aun así proveen un buen modelo para considerar qué acción pueda ser apropiada en su contexto para promover una perspectiva bíblica. Lo que dicen Colson y Pearcey concuerda bastante bien con la misión de la Universidad Iberoamericana, que busca formar a líderes cristianos en las varias esferas de la sociedad para que sean agentes de tranformación efectivos. Usamos este libro como texto para el curso de Cosmovisión Cristiana en el Instituto de Liderazgo, y se lo recomendamos a usted también como recurso para su propio proceso de crecimiento en el discipulado. Análisis de Eric Schlottman
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