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* Los Líderes de Mayor Influencia del sur de Florida
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ANUNCIO
IMPORTANTE: Gracia divina vs. Condena humanapor Philip Yancey, Editorial Vida Lectora y evaluadora: Janet de Beal Este es
un libro que a la vez es fascinante e inquietante.
No quería dejar de leerlo; y esto por segunda vez. Por
varias razones, lo encuentro atrayente.
Primero, porque me fascina la habilidad que tiene el autor con la
palabra escrita. Tiene la
capacidad de contar historias que me recuerdan de las parábolas de Jesús.
A veces son cuentos verdaderos, de su propia vida y conocidos.
A veces son historias inventadas por él o por otro. Muestra
también su vasto conocimiento de los escritos de otras personas. Tan sólo por la colección de citas profundas, vale la pena
comprar el libro. El
tema es la Gracia de Dios.
Todos nosotros hablamos y damos gracias a Dios por Su gracia.
Citamos a Efesios 2:8,9; sabemos
que sin la gracia de Dios, no gozaríamos de la salvación
Pero comprenderla profundamente nos lleva toda la vida. Sospecho
que cuando llego a la presencia de Cristo, caeré de rodillas con lágrimas
porque apenas estaré apreciándola un poquito.
Este libro me ayuda significativamente en el proceso.
Expande mi comprensión de este atributo divino tan grande.
La gracia quiere decir que: No hay nada que yo
pueda hacer para lograr que Dios me ame más. No hay nada que yo
pueda hacer para lograr que Dios me ame menos. No se
puede mencionar la gracia sin mencionar el perdón.
Son totalmente entretejidos.
Yancey dedica una sección completa al perdón, tanto el perdón
de Dios como el perdón entre seres humanos.
Explica que sólo el perdón puede poner fin al ciclo de culpar a
otros, rompiendo la cadena de la falta de gracia.
Ofrece una salida. No
contesta todas las preguntas de quién tiene la culpa y si es justo; de
hecho a veces evade estas preguntas.
Pero ofrece la posibilidad de comenzar una relación de nuevo.
Yancey asevera que nuestra capacidad para perdonar es lo que nos
hace diferente de todos los demás animales.
El no perdonar nos encarcela en el pasado y no da espacio para
cambiar. El
problema para muchos de nosotros en la práctica es que el perdón nos
parece tan injusto. La
historia del hijo pródigo, que Yancey elabora en el capítulo cuatro,
nos alegra y nos inquieta al mismo tiempo.
Celebramos la grandeza del amor y perdón de Dios representados
en el padre abrazando al joven y montando una fiesta.
A la vez, son muchos los cristianos que se identifican más con
el hermano mayor, diciendo, “pero, no es justo.”
Hace poco en uno de nuestros grupos, un participante admitió que
este nivel de perdón no tiene sentido para él; si es así, ¿para qué
entonces luchar para obedecer a Dios? No solamente parece difícil; a veces, parece una locura.
Yancey mismo expresa su propia lucha con estos conceptos. El autor
expone su tema no en un nivel teórico sino desde una perspectiva muy
personal. Habla de sus
propias experiencias en el área de la gracia y el perdón.
Este acercamiento hace que uno responde con una evaluación de su
propias actitudes. Esto en sí
hace que a veces la lectura del libro le incomoda a uno, pues enfrenta áreas
de su vida que necesitan ser cambiadas.
Quizás lo mas perturbador para mi al leer el libro son mis propias
reacciones a varias de las situaciones que el autor presenta.
Algunas tienen que ver con la historia de mi país (la esclavitud),
o sectores de la sociedad y la política de mi país con los cuales no
estoy cómoda (la homosexualidad, líderes políticos).
El libro me hizo reflexionar mucho, pues en algunos de estos casos,
lo encuentro mas fácil condenar que perdonar.
Quizás
sería normal para alguien que no comparte esta misma historia pasar por
alto esta sección con comentarios tristes acerca de los “gringos”.
Pero, te reto a sustituir situaciones de tu propia cultura y
experiencia. Podrían ser líderes
políticos que han hecho sufrir a sus naciones, personas de muchos
recursos económicos que no han brindado ayuda y apoyo a sus pueblos, o al
contrario, movimientos violentos intentando de romper el estatus quo. Yancey
termina el libro con una pregunta provocativa. ¿Cómo es un cristiano
lleno de gracia? Declara que
la vida cristiana no se concentra en reglas, sino es una nueva manera de
ver. Cuando me veo como un pecador quien no puede agradar a Dios
por medio de ningún método de auto-mejoramiento, puedo ir a Dios
buscando Su ayuda -- Su gracia -- y veo que este Dios Santo ya me ama, a
pesar de todos mis defectos. Es
así cuando puedo reconocer mis vecinos también como pecadores, amados
por Dios. Esta perspectiva, dice Yancey, nos permite ver a otros
quienes están moralmente depravados como personas sedientas del amor de
Dios. ¿Qué dirán las personas en mi medio ambiente y en el tuyo? ¿Somos agentes de la gracia de Dios en nuestras familias, vecindarios, en nuestros ministerios? Si no lo somos, quizás necesitamos refrescar nuestra comprensión de la gracia de Dios extendida hacia nosotros. Este libro contribuye a este proceso. ¿Has leído un libro que te
ha hecho pensar o te ha llevado a la acción?
Ahora tienes la oportunidad de animar a otros a leer este libro
también. Tan sólo tienes
que escribir una reseña del libro. UNILID
hará el trabajo de editar y enviar tu crítica a la lista de correo
electrónico que tenemos en todo el continente.
Envía tu contribución a: dean.beal@ccci.org
Los que son seleccionados recibirán un donativo de $25 US (giro
postal internacional).
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15 de julio 2004
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